Tristezas púbicas





RESEÑA DEL EDITOR

Esta es la segunda edición de “Tristezas púbicas”, el primer libro de poemas de Ianire Sagasti Ruiz. Con un lenguaje directo y evocativo, y un tratamiento sugerente de la voz poética, este poemario revela a una autora que tendrá más que decir dentro de las tradiciones poéticas del realismo sucio, urbano y amoroso en lengua española.



LOS IMPULSOS DEL ALMA

No tienen culpa los ojos por no ver
sino los impulsos del alma
por pedir limosna.



LA PUJA

Hoy empeño esta alma delirante
a los dioses que me elijan para el sacrificio.

Entrego hasta mi sexo
a cambio de un remanso de paz
que me haga dormir eternamente.

No veo ya
sino de adentro.
No quiero ya
sino salir.

Regalo mi alma al postor.



DEL CIELO CUELGAN FANTASMAS

Nada aprietan mis puños de hiel.
Colgando del cielo
colores negros que matar
si pudiera matar.



RETRATO

La fiera
que aparece
a las horas muertas del reloj
me estrecha entre los brazos
me pide pelea.
Se frota las manos
como las moscas una vez posadas
como adelantándome su próxima jugada.

Después de tantos años
aún
no sé contradecirla.
Y no hago
sino lavarme las manos tras cada arrebato
y mirarme al espejo
como quien mira a su asesino.



DE SOLEDAD LAS ENTRAÑAS

Soledad.
La que araña por dentro
la que nadie agradece.
No la que a veces ansiamos
sino la que aparece súbita
y ferozmente.

Días que nos transforman las entrañas
en campos de batalla
y en un instante se nos aporrea el cuerpo
con mala sangre y malas babas.
Como si nos despojaran de cuajo
las sonrisas.

Y dentro
muy adentro
donde un segundo es una vida
en lo más profundo del alma
teje el tiempo su barbarie.



JAQUE MATE

Perdí.
Me enamoré.
Era mi alma el blanco
y el destino jugó conmigo a la diana.

Jaque Mate de la piel.

Para destripar el tiempo me aferré a ti
hasta aprender de memoria el mecanismo
de un viajero
que odiaba caminar.



LAS ALCOBAS

Los días de fantasía
fueron agujeros negros
negros agujeros
para mis noches.
Nubarrones de alforja
caídos de muy lejos
aprisionados y oscuros callejones
sin salida.
Por eso las calles
parecen ahora muertas
vacías como el cielo en la cuidad.

Las camas desde entonces
de madrugada
se encuentran llenas de fantasmas
fríamente deshechas
como si en vez de personas
hubieran hecho el amor los muertos.



I CHING

Pasaba noches consultando en el I Ching
las consecuencias de un capricho
o de un amor.

Te quise
lo juro
de una manera dolorosa y triste
como quien ama sabiendo que amando así
jamás volverá a sonreír.

Hoy al menos abrazo
la reconquista de mis pequeñas patrias
y aquello que arrojé a la basura
como si aquel fatídico día
me hubiera deshecho de un zapato viejo
cambiándolo por un tacón de aguja
¡con la de llagas
ampollas e indecencias
que traen consigo!

Tan sólo espero el perdón
y el I Ching
queda sepultado por traidor.
Maldita la belleza de dos cuerpos
desnudos y hambrientos.
Que jamás ―óyelo bien― ¡jamás!
y tú pensabas lo mismo porque me lo confesaste―
habíamos concebido tanta perfección.

Maldita sea la hora en la que dos deciden follar
y por error
acaban haciendo el amor.



CALLEJUELAS

He recordado tu nombre
como recuerdo abrirme de piernas
después de un Te Quiero.

Pero aún me reservo
para grandes amores
el jugoso privilegio de dejaros fantasear en mi alma.
Como si eso
os obligara a abrazarme a toda costa.
Como si al marcar mi cuerpo con vuestro ímpetu
me perdonarais cualquier ímpetu mío
de poseeros.
Como si sellar mis labios con vuestra estampa
significase amarnos de por vida.

Pero no descenderé más las callejuelas
desde hoy
dejaré de lado mis miserias
y os asfixiaré entre mis carnes
mientras insistís en que acaricie el éxtasis
a costa de una lengua
que nunca cumple sus promesas.



LA VENGANZA DE LILITH

Dicen que la venganza
se sirve en platos fríos
aunque mis venganzas
siempre son ardientes.

Y no
no agradezco tener dos alas en la pelvis
pero rezar ya no funciona
y en el inframundo
me convierto en la diosa Lilith.

Dicen que la venganza
se sirve en platos fríos
aunque mis venganzas
siempre son ardientes.



HABITÁCULO

Me persigue mi nombre de madrugada
y el todo en donde habito
huele a rayos desde que perdí la inocencia.
Los gritos de la conciencia
me han alejado de todo.

Soy un edificio en ruinas.



LA HORA DEL KARMA

Después de aquello
sólo reconozco rastreras caras
y envuelta en mi miseria
no soy capaz de dar ya
más de mí.
Intento deshacer cada resquicio
de esta maldita angustia que no cesa
mientras arropo mi cara en tu pecho
¡tú me diste aquel permiso!

No sé si alcanzaré el perdón
o quizás sea
que ha llegado la hora del karma
y la virgen
o la vida
no me hayan perdonado el error
de venderme a cualquiera por nada.



LA MONOTONÍA DE LOS BESOS

Me arranco cuatro costillas
me muerdo mi vello púbico
y cierro los ojos para verte.
Esa soledad no puede
matar.

Matan las camas
vacías de besos.
Los amantes
que no reconocen El Cuerpo.
Los ojos que no se miran.
Las promesas por encargo.
La postura del misionero.

La mayor soledad que conoce el alma
es despertar por la mañana junto a alguien
pero tan solos.



CONTAR CUERVOS

Me persiguen
los saltos al vacío de mi alma.
Por eso en el último instante de la noche
me veo siempre precipitada
buscando con qué
apaciguar mis caídas.



DESGARRADAS LAS VESTIDURAS

No creas que algún día
abriré de par en par las puertas de mi alma
pues siempre habrá una
bajo llave
como símbolo de luto.

A veces podrás conseguir
de mí lo que te propongas.
Suelo ser más vulnerable al anochecer
cuando caprichosamente necesito
un abrazo
que siempre me costará responder.

Ya ves cómo te presento mi vida
y mis defectos.
Tengo una parte maldita que maldigo
y una eterna mitad
con las vestiduras desgarradas.




HAMBRIENTA

Ansío más que nunca
tu lengua revoloteando entre mi carne.
Ansío tus manos
atravesando las mías.
Ansío tu cara y tus labios
pidiéndome pelea.
¡Y quiero! ¡deseo!
bailar más que nunca entre tu cuerpo.
Olerte la cara
y comerte lo ojos.
Morderte el alma
y besarte en la frente.
Devorarte la risa
y entregarte mi aliento.
Acorralarnos los sexos
y descender.

Ansío desgastarnos
poco a poco y de una vez.



DEVORAR LA CARNE A MORDISCOS

Quiero contigo
la parte salvaje e indecente de las camas.
Cuando hablo de juegos sucios
pienso en las yemas de tus dedos
acariciando cada rinconcito mío.
Pienso en desnudarnos lenta
muy lentamente
como si nunca antes
nos hubiéramos visto desnudos.
Pienso en que me beses
donde nunca lo hizo nadie antes.
Pienso en tus ojos y en los míos
matándose mutuamente
en ese hacer el amor.

Pararnos de repente
en medio de todo
y gritarnos cuánto nos amamos.
Es volver una y otra vez
al primer día.
Es devorarnos la carne
a mordiscos.

Es olvidar que antes de ayer
moríamos así por otros.



AQUEL SEPTIEMBRE

Debiste haberte mordido la lengua
aquel septiembre aniquilado en la penumbra
mientras tu boca
enemiga del lenguaje de los signos―
me seducía con su voz rota entrecortada
y su olor trasnochador.



LOS PROMETEO

¡Maldita sea! que ahí
donde la euforia se confunde con la muerte
olvidaras tus promesas.

Aunque quizás en otra vida
yo también olvidara las promesas
no sé si olvidé lo prometido
o me olvidé de prometer.



LA CARETA

Todos poseemos una máscara de colores
para salvarnos de los golpes que dañan
igual que domingos
sin pareja.

Tras mi antifaz lloro lágrimas
que nadie tiene por qué ver.
En él me descubro a solas conmigo misma
y no escucho más que estos monstruos monstruosos
que me quieren robar la vida.

Y no consigo arrancarme la piel.



HARAPOS SUCIOS

Mis tristezas púbicas
últimamente son harapos sucios
rastreros y sucios harapos
para tu amor.



LA BASURA

La basura de casa
se va apiñando en la esquina de la cocina.

La rutina que hiere la sien
es abrir las ventanas y que el cielo
invada todo lo que quiero ser
y mantener
gritando muy adentro
aquel sol que alumbraba el crepúsculo más triste.

La rutina que reaviva el aguacero
es la obsesión de qué hacer en mis noches
para que mis días parezcan diferentes
y para que las ganas de dormir
no me roben la luz.

La basura.
Pareciera como si nadie
se atreviera con sus propios restos.



LETANÍAS

No consigo dormir las voces infantiles
que tejen este destierro que diviso
ni deshacer las letanías que se posan
en las palmas de mi mano.
Quiero despertar a la bestia
mas emigró a otro cuerpo sin escrúpulos.
Tendré que despegar de la pared
los jeroglíficos que apaciguan mi ira
o ir destronando de las esquinas del alma
las absurdas burlas a mí misma.

Debería dejar de ducharme antes de salir a la calle
porque allí ¡siempre!
es donde más se ensucia uno.
Y limpiarme con menos ímpetu
porque la suciedad de dentro
no se quita afuera.
Debería romper el armario que ordeno cada dos días
como si con ello se ordenase la vida―
para ir haciéndole la cama a la desidia.



MALA LENGUA

No hago otra cosa
que dar vueltas sobre mí misma
porque la mala lengua que tengo
no se puede tragar.
Aunque ni siquiera sé
si alguna vez supe tragar.

Y así voy pasando las noches
y la vida
buscando una respuesta que me ayude
a reconstruir el cuento
y el desencuentro.



PERPETUOS

Aunque sea un poco
siempre nos perteneceremos.

No fui tu amante
seré siempre la amada
al menos que
aunque sea una vez
al menos una
te oiga hablar de ella
como hablaste de mí siempre.

No debí haberte arrastrado con mis espinas
y sonrisas
pero me enseñaste a crecer a cambio de.
Y aunque malamente
así te quise desde que te comencé a amar.

Jamás sabremos
porque nos hemos despedido―
quién perteneció más a quién.

Aunque sea un poco
siempre nos perteneceremos.



EL DESGASTE DE DOS CUERPOS

Cada anochecer resumo
con extremada precaución
el desgaste de dos cuerpos amándose.
El desgaste de dos cuerpos que al pensarlos
parecieran mutilados.



UNA MUJER CON CURVAS

A ese niño que amé como a un hombre
le vi la cara endiablada
le vi escupiendo a las paredes
le vi morir de amor por una mujer.

Lo tuve entre mis brazos
y le vi llorar bajito
por una mujer que parecía mujer
y por la que yo
también
tuve que llorar.



PETER PAN Y EL CABALLO

Acurrucarte bajo las sábanas fue
un abandono.
Visto tu sudadera en mi cuerpo
y entonces
te siento como un picardías sedoso y obsceno
y te dejo que me impregnes las noches
y me veo con fuerzas de retroceder a ti
pero no a tus palabras.
Aún me dueles.
Te me quedaste dentro
reconcomiendo este cuerpo.
Tus lágrimas
más calladas y muertas que tus ganas de vivir
confesaron que morías de amor
como todos hemos muerto alguna vez.
Y yo irremediablemente callaba
moría también
por no ser la elegida.

Tu sucia y vacía casa
¡cuánta belleza había en ella!
Billetes bajo el colchón
te dejaron un precipicio como herencia.
Whisky.
Whisky sólo con hielo presidiendo tu alcoba
junto a una botella de refresco barata
y el mapa de tus blancas manchas en la espalda.
Ésa es mi foto más preciada.

Cuentan que andas hambriento y sediento
encaminado en rabieta con la vida
hacia ninguna parte.
Nunca debiste apostar
al caballo matador.



¡CUÁNTOS HOMBRES! ¡CUÁNTO AMOR!

Pareciera que el corazón hubiera bajado un peldaño
de su estado habitual
y pareciera que las palmadas de ardor que lo acompañan
se hubieran vuelto demasiado insistentes.

Pareciera que el corazón
en su empeño por amar
hubiera hecho mil votos de castidad
y que el tiempo lo acompañara
como acompaña un secreto a cada hombre.

Pareciera que el corazón hubiera muerto de golpe
como después de cualquier fracaso
y que en su afán por aferrarse a ti se odiara a sí mismo
como se odian las despedidas y los eternos domingos.

¡Cuántos hombres he conocido rotos de amor!
¡Cuánto amor he conocido roto por el hombre!



QUERIDO AMIGO

Querido amigo:
despoblar los recuerdos
me está costando demasiado
y mi conciencia
está más sucia que nunca.

A veces no sé si quiero dormir
o morir.

Querido amigo:
tú todavía
no sabes con qué comprarme.



PARA SABER DE AMOR

Olvidé cerrar los ojos
y quise morir junto con el tiempo
y su remanso.

Olvide limpiarme la boca de ti
y mi cuerpo
tan acostumbrado al tuyo
nunca supo amoldarse a nadie más.

Olvidé desdibujarme
para comenzar de nuevo en otra vida.
Inútil de mí y mis sentidos atrofiados
que no me avisaron de la caída.

Que para saber de amor
es necesario haberse sentido amado alguna vez.



PLEGARIA

Si de verdad sois dioses
quitadme la tristeza de ir acompañada
de esta sombra a todas horas.

Y dormidme los ojos.
Secadme el alma.

Si de verdad sois dioses
llevaos mi nombre.



TUS PALABRAS

Déjame ir a buscarlas
y que me den aliento.

Tú sobras.

Déjame estar con ellas
con esas tus palabras.
Que violen mi mundo
allá por donde quieran.



SORDA Y MUJER

Allí donde me pierda
mentiré por última vez
pero lo haré sin que nadie lo sepa...

Y transformaré esta locura
en hacerme mujer de nuevo
pero a solas
como tú me has enseñado
porque yo no sé sin ti...

Y que esta ronquera
me sentencie la vida si es preciso
pero dejadme desahogarme
aunque sólo sea este ratito amargo...

Y sin chillar ni nada
así despacio y cabizbajo
ve alejándote
que con un poco de suerte
quizá me despiertes antes que el sol...

Por eso me desprecio
porque nunca despierto con tus jadeos
son los míos los que me han hecho sorda
y mujer...

Y despertar una vez más
y otra
y otra
y saber que no estás
y que todo
mágicamente
siga callado para nosotros
por miedo a partirme en dos...



HOY MÁS QUE NUNCA

Digo que no
y aún mi estómago asiente este vaivén.
Y me queman más las lágrimas
que han poblado mi garganta con sus hilos.
Mas ni ahora descansa el dolor de no tenerte
ahora que las luces se han apagado hace vidas.

Hoy necesito más que nunca que me ames.



SÓLO SÉ QUE ESTO NO MUERE

Hoy las llamas
han poblado mi país.
Mi conducta entera
está vacía.
Mis palabras infantiles
hoy muertas.

Todo
todo se torna apagado.
Y lo único que alcanzo
es a descomponerme sola.

¡No quiero ser mujer más!
¡No!
Sólo me recuerda a que una vez
lo fui contigo.



MIÉNTEME

Esta maldita noche no pasa nunca.
Ven y regálame todo lo que puedas.
Alquílame por unas horas
y hazme creer lo que yo quiera.



LA CÚPULA

Haré una cúpula de restos de coral y sal
de esas que se divisan desde el altillo de un monte
para guardar ese olor de la unión de dos cuerpos
y dos noches
que sólo reconocen los buenos sabuesos.

Haré esa cúpula
paritorio de gusanos de seda
con las terminaciones de mi cuerpo
aunque huela a podredumbre mi sudor a tu lado
y beberé el ámbar de tu cuerpo con la sed
de un borracho.

Inhalaré ese perfume adictivo hasta asfixiarme
y desvaneceré
el éxtasis en nuestro harén
a través de los ojos de la muerte.

Las paredes yacerán orgánicas
y aprovecharemos el deseo
para tejer nuestro refugio
refugio de alientos
y así alzarnos al mundo.

Entonces mi gemido sustentará al tuyo
y decidiremos morir
con el sabor del amor en los labios y en el cuerpo.



TODO SE VISTE DE LUTO

Creí que todo en ocasiones era mío.
Ahora creo que de eso
me quedó la autodestrucción.

Sigo caminando sin rumbo pero en esa dirección
donde para mí
todo se viste de luto.

Y en noches como días creo que mentí
pero todo ¡lo juro! ¡todo!
lo hice con intensidad.



VUESTRO NOMBRE

No me busquéis más.
A partir de hoy
me veréis en la calle
bañada de esta hiriente melancolía
que soporta Vuestro Nombre.
Soñando que algún día
mis pies descalzos pisen las estrellas.