Mosca




Quieres recorrerme
lo sé.
Sé que lo quieres
aunque calles.
Pero me gusta tu silencio
hace que hoy y todos los días
me duelas,
me duelas más.

Quieres oírme
también lo sé.
Provocar mis gemidos
aunque calles.
Así, en tu silencio vuela fantasía
y en mi silencio
vuelas tú.
Y me dueles.

Quieres provocarme
lo sé.
Estremecerme en tu cuerpo de nosotros
aunque calles.
Más callo yo ¡tranquilo!,
porque como tú
también soy cobarde
y callaré.

Y aun así me sigues doliendo.
Y me dueles
porque quisiera poseerte
como en este zulo en el que te escribo
posee la araña a su mosca.
Poseerte como lo hago cada noche,
en silencio,
yo sola con mi cuerpo,
como tú
me has enseñado.





Me provocas
y me remueves
y me apasionas
y me agitas
y te siento entre mí sin tú saberlo.
Sin tú saber que eres mío.
Sin tú saber que, sin querer,
he apagado la luz para nosotros.





Me despellejas suave el cuerpo
este cuerpo que al menos hoy, y tal vez mañana,
lleva tu nombre
un nombre escribo entre mis sábanas rojas.





Sigue provocándome y doliéndome.
Sigue siempre hasta mañana
sin ninguna pausa donde pueda despertar
de esto que me dueles.
Sigue.
Sigue siempre hasta mañana.





Cuando sonríes muero.
Y aunque sigiloso calles mi alegría
luego muero también, porque callas.

Y sigues callado cobarde.
Desvaneces lo que tú mismo creas.
Cae, muere y se desvanece contigo.

Y cuando sonríes muero.
Y cuando sonríes vivo también porque callas
y callas conmigo.




Lames este fuego amigo tuyo
y sin tú saberlo porque callo
acaricias mis entrañas.





¡Poseerte!,
eso es lo que quiero.
Poseerte como si estuviéramos en celo.
Sacarme lentamente
este fuego que me abrasa.

Poseerte fuerte,
como si esta noche
no volvería a verte nunca más.
Como si fuera la primera,
así quiero poseerte.

Y quiero despacio,
que esta noche sea
un mestizaje entre pronombres.
Y quiero rápido
con un grito al unísono
que nos adormezca.

Así quiero poseerte.






Me ahogas silencioso.
Silencioso cómo siempre.
Siempre entre nosotros.
Nosotros
reyes del silencio.






Y luego callas y callas.
Y luego vienes y luego ríes.
Y sonríes y luego callas.

Y luego gritas y hablas.
Y malmetes y luego callas y callas.

Y lloras y luego mueres y remueves.
Y sonríes de nuevo.
Y luego vuelves a callar.





En estas oscuras noches
en las que yo te abrazaría
tú  imagen está tan clara como turbia.





¡Sé lo que quieras chiquillo!
yo también lo seré para ti.





y quise decir te quiero otra vez
y tú lo hiciste sin hablar...




Más mujer que las putas,
con tu raya en los ojos,
esos ojos hundidos por el dolor...
¡y lo decías tú!
entre esos dientecillos sin afilar
que guardan el mayor de tus secretos
¿ quién serás en realidad?