La vida toda en todas partes





Ingenua es la noche
pues piensa que está sola,
¿duermen todos en silencio?
¡no!
La poesía y yo despertamos







No somos sólo dos nombres
ni dos cuerpos.
Somos un deseo,
una sola llama.
 
No somos sólo dos amantes
ni dos gotas de agua.
Somos una misma sed,
una sola alma.
 
No somos sólo dos corazones
ni dos sueños que flotan.
Somos un sentimiento,
un sentimiento que vuela.








Soy un deseo de espaldas al mundo
y me permiten contemplar pero
¡no quiero ver!
 
Soy un oleaje en ruinas.
Un segundo perdido en el tiempo.
Un sueño incapaz de volar.
Un juguete en manos del amor.
 
Soy un ruido eterno,
harto de sonar.





Despierto en el tiempo
y no puedo volver atrás.
Me invaden las horas junto al vacío.
Me persiguen los amigos de la ira.
Y empujan mi mundo
siguen mis pedazos.
 
Cuántas noches esperando magia
sólo creí en un viento
plagado de silencio.





Aroma, átomo maldito,
¡te odio!
Alegría, volcán enfermo,
¡te desprecio!
Calor, llama helada,
¡te rechazo!
Recuerdo, olvido,
¡te ignoro!
 
Dolor, amigo dulce,
¡te añoro!
Espina, mano ardiente,
¡te adoro!
Rechazo, giro sensible,
¡te espero!
Rabia, amiga encendida,
¡te revelas!
¡me revelo!
 
Amigos de mi entraña que alejando esa luz,
despertáis mi silencio,
¡os envidio!





Llora y llora
el dulce sueño que amanece,
y escondido,
corre y corre
el atardecer de fuego.
 
Vuela y vuela
la caricia que trasnocha,
y avergonzada,
calla y calla
la magia de plata.
 
Sopla y sopla
el anhelado suspiro que grita,
y atemorizado,
duerme y duerme
el deseo de llama.
 
Crece y crece
la ardiente nada que espera,
y acostumbrada,
ríe y ríe
la fragilidad de seda.
 

Sueña y sueña

el arrinconado espíritu que juega,
y cansado,
muere y muere
el sollozo en la arena.








Un lejano compás.
Dos cuerdas mudas.
Una vergüenza muerta.
Dos melodías.
Y,  poco a poco,
sonó la música.
 
Cayó el compás.
Cayó la letra.
Cayó la noche y sonó
el ritmo de un amor.
Y las cuerdas,
inventaron una partitura que las unió.
 
El eco de la música que escribieron
se grabó para siempre
en el lugar donde esas cuerdas
tocaron por primera vez.
Y sonó de nuevo
el ritmo de un amor.





 

Y allí en el puerto
encontré lo que buscaba.

Bordas con hierro la verja
de la que eres esclavo,
¡por eso te odio!
 
Porque aunque pase el tiempo
mi corazón seguirá bordado con tu imagen
y te odiaré.
 
Aturdida, incomprendida…
Viajera del dolor,
llama de una sola nada.







Y se hicieron eternas las estrellas
que se alimentaban de mi llanto.
 
Y quise buscar en la luna
tu imagen afilada.
 
Y entonces las olas de mi alma
acariciaron la tuya.
 







Me roza un vacío silencioso
Y el secreto, encendido, me provoca.
El murmullo, más ágil que nunca, me enfrenta.

¡Oh nostalgia!
Si pudieses rechazar esa pena
que pegada a ti me hunde.
 
Si pudiesen los cuartos vacíos
contentarse con mis lágrimas
y fundir mi vida con la tuya.
 
Si pudiese la luna,
con su alma trasparente crearnos una sola noche
y enfrentarnos al amor.
 
Si pudiesen las estrellas
con su inercia despertarnos.
 
 
 





Me elevas,
te siento,
me sacudes.
 
Nosotros,
dos almas en celo,
enredadas.
 
Te busco.
El deseo, mi objeto.
Un juego entre pronombres.
 
Todo vale, la llama.
Encuentros salvajes.
Cadenas de hierro, fuego.
 
Se oye un grito.
El tiempo, la noche, solos.
Me enciendes,
pasión.
Cuerpos desnudos,
amantes,
amor.






 
De la paz y armonía
nada me queda.
Y del olvido basto
despojo la inquietud.
 
No puedo perder la luz en mi cuerpo
pues el día se me deshace entre las manos.
 
Y nada me queda
más que tambores sueltos
aquí dentro,
en este oscuro peldaño.
 
 



 

Allí, cerca de lo lejos,
teñiré ese mundo con mi sangre.
 
Allí, arropada por la luna,
la noche sacudirá mi alma.
 
Allí me sentiré una Diosa griega y
gritaré un poema sin final.
 
Y allí sin vosotros
aprenderé a suspirar.
 
 
 





Has vuelto niña, sola,
como siempre.
Vuelves a pintarte.
Juegas a ser mayor.
 
Has vuelto princesa, sola,
como ayer.
Vuelves a encerrarte.
Sueñas a que los tres soñéis por uno.
 
Volverás mujer, a soñar, a jugar
con esas risas que dibujaste
y nunca salieron.
 
Y cantarás por primera vez.
Y volverás a ser niña.
Y volverás a ser princesa.
 
 




 
Mis ojos se cierran, mas no descansan.
Las miradas siguen, solas,
tú, ausente.
 
Mis ojos se cierran, mas tú
lo ignoras.
Los recuerdos vuelven, nosotros.
 
Mis ojos se cierran, mas no duermen,
el deseo se agita,
la distancia.
 
Dolor, tempestad.
Sigue el vacío, mis ojos hablan.
Sueños, amor.
 
Vuelve tu ausencia, mis ojos duelen.
Miedo, nosotros.
Se agita el tiempo, mis ojos sufren.
 
Miradas, recuerdos, deseo,
es mi mundo que te llama.
 
Vacío, ausencia, tiempo,
es el mundo, nos observa.
 
Mis ojos gritan,
los baña la nada, nostalgia.
 
Mis ojos lloran,
los enciende la noche, tristeza.
 
Mis ojos vuelven,
caen en otro mundo, lágrimas.
 
Mis pupilas, aún vivas,
se desatan.
 
Mis párpados, aún húmedos,
se unen.
 
Mis pestañas, aún inquietas,
se chocan.
 
Mis ojos vuelven una y otra vez
a ese mundo donde yo
soy sólo un objeto.







 
Es otro poema más.
Vago.
Ciego.
Y cómplice.
 
Y la pupila, te atormenta.
Y más dura y negra
se haya la noche en tus ojos.
Y el fruncir de tu ceño
más se ciñe a tu pena.
 
Es otro poema más.
Herido.
Sordo.
Y egoísta.
 
Y la vida, que parece acostada en sendas de cristal
es déspota y cruel
y con su engaño
carecemos las almas de alma.
 
Es otro poema más.
Viejo.
Mudo
Y débil.
El sentir, se hace nostalgia de nada
y la muerte, quizá atemorizada,
es palpitación.
 
Es otro poema más.
Cansado.
Ausente.
E insensible.
 
Y entre sombras, el sol es vacío
y la hoguera es ceniza.
 
Es otro poema más.
Pobre.
Harto.
Y enredado.
 
Y el gris con su traición
ahoga en brillo.
 
Es otro poema más.
Muerto.
Vacío.
Y desecho.
 
Otro poema que te regalo.